Fondene en el Corazón

Augusto Hernández le ha dedicado durante el mes de mayo dos artículos a Fondene. El primero fue uno de sus excelentes Toques de Pimienta, titulado ¿Quién mató a Fondene? Publicado en el diario el Sol de Margarita, el día 14 de ese mes y el otro un artículo de opinión, que apareció este domingo 30 en el mismo diario, con “Erase Fondene” como titulo. La suerte de esta Asociación Civil, le preocupa como debe preocuparle a todo margariteño y a todo aquel que viviendo aquí, conserve en su corazón, una pizca de amor por esta tierra. Aunque en su caso la inquietud debe ser aún mayor, por ser hijo de Don Luis Hernández Solís, fundador de la institución, con quien no solo por Fondene sino por toda su trayectoria, Nueva Esparta entera tiene una deuda de gratitud que no acaba de solventar.
fondaneDe terminar su primer artículo con “Hoy Fondene es un recuerdo de lo que pudo ser y no fue.” en solo dos semanas, Augusto Hernández pasa a afirmar “Fondene murió. Paz a sus restos.” En verdad, la institución no es ni la sombra de aquel organismo que conocimos, pero dista mucho de estar muerta. Así que me voy a permitir proponer una lectura un poco menos definitiva sobre la situación actual del fondo. Que yo sepa ni Fondene ha sido legalmente liquidado, ni ha cerrado sus puertas. Todavía conserva su sede, sus instalaciones y su patrimonio artístico. Su biblioteca funciona y es ampliamente consultada y los siete empleados que todavía le prestan servicios, están cobrando regularmente sus salarios, aunque el pago deba provenir, en una que otra ocasión, del bolsillo de su presidente encargado.
El Fondene de hoy no es evidentemente el que tuvo los recursos para construir esa guardería extraordinaria que hoy conocemos por Azul y Viento, o aquel que mantenía la Clínica del Asma en Coche y aportaba ambulancias, motos y patrullas a la seguridad y la salud de los margariteños. Tampoco es el que contribuyó en su momento a la creación de un fondo mixto con 300 millones de bolívares, que Pro-margarita multiplicó e invirtió en uno de los mejores y mas coherentes esfuerzos de promoción turística que hayamos conocido en Nueva Esparta, o el que dotaba y apoyaba a los equipos de deportes, las bandas escolares de música y las rancherías de pescadores. Menos aun el Fondene que editaba la Colección Madreperla de temas margariteños y puso a nuestro alcance obras de Francisco Rísquez, Luis Hernández Solís, Angel Félix Gómez, Jesús Manuel Subero, Efraín Subero, Abdul Zaghbour, Magaly Salazar, Chevige Guaike, Pedro Salima y tantos otros, y también la revista Insula, Premio Nacional de Periodismo, que tanta falta nos hace.
Ni el que apoyaba a las artes e impulsaba el salón donde tantos artistas nuevos y algunos hoy consagrados, brillaron por primera vez, ante los ojos maravillados de la colectividad insular. O el que realizaba estudios para impulsar el desarrollo del Puerto Libre, como los de Cástor Mendoza y Maxim Ross o las importantes monografías de Lieve Coppin sobre el perfil del visitante a Margarita y el avance de nuestra infraestructura turística o las encuestas sobre el sector pesquero.
Pero sobre todo no es el Fondene que realizaba aportes a las cámaras y entes gremiales para efectuar en Caracas ante la Presidencia de la República, el Congreso y los ministerios, el cabildeo necesario para lograr sus reivindicaciones y mejorar el entorno de los negocios en la isla. No es el que financió la lucha contra el IVA, ni el que aportó los recursos para la aprobación de la Ley de Puerto Libre, ni el que apoyó las gestiones para lograr el régimen cambiario preferencial que tuvimos en 1995, mucho mas adecuado a las necesidades del comercio insular que el que ahora tenemos.  Esas acciones aportaron contribuciones mil millonarias a las arcas de las empresas del Puerto Libre, que codiciosamente eluden cualquier tipo de correspondencia y reciprocidad con Fondene, negándole el 1% de sus importaciones que un día se comprometieron a aportar, mediante la suscripción de una carta convenio.
Augusto Hernández deplora “la glacial indiferencia de la colectividad neoespartana”, que de alguna forma ha ido sustituyendo el origen de los recursos necesarios para continuar promoviendo la pesca y el turismo, la seguridad y la salud, el arte y la cultura. No es la colectividad neoespartana la más afectada. Son los propios comerciantes que atentando contra la continuidad de la trayectoria de Fondene están atentando contra sus propios intereses y su legitimidad.
Por allá están las recientes declaraciones del superintendente del Seniat Cap. José Vielma Mora negando la eliminación de las verificadoras para las importaciones del puerto libre y acusando al comercio de no aportarle nada a Margarita ¿No están ya pagando con brinco rabioso y por este solo acto, mas del 1% que le aportaban a Fondene? ¿O es que piensan que la negativa de Cadivi para otorgar un régimen cambiario diferenciado para el puerto libre no tiene nada que ver con los conceptos de Vielma Mora? ¿Están satisfechos con el flujo de los dólares preferenciales? ¿Habrá perdido el comercio la capacidad para sacar bien sus cuentas?
Estos empresarios en su gravísima miopía, no logran percibir que tres capitanes llamados José Vielma Mora, Edgar Hernández Behrens y Carlos Reyes los tienen rodeados y ya no tienen hoy la misma fuerza para defenderse, ni siquiera para impulsar el dialogo con el gobierno nacional, porque Fondene ya no puede financiar las acciones necesarias para ello. ¿O es que la Cámara de Comercio a quien tampoco le pagan sus cuotas, dispone de recursos infinitos para elaborar los estudios necesarios para solicitarle al gobierno el cambio de cualquier posición y hacer las decenas de gestiones necesarias en Caracas? ¿Tendrá algo que ver el deterioro progresivo del Puerto Libre con la situación de Fondene?
Que el comercio me diga como y con qué van a abordar su necesaria adaptación a la globalización y a los acuerdos de comercio e integración en que participa Venezuela. ¿O es que la modernización del marco legal del puerto libre necesaria para asegurar su futuro se va a pagar sola? Su autodestructiva situación de insolvencia con Fondene cada vez más se está convirtiendo en amenaza para su propio futuro y cuchillo para sus propias gargantas. Seguramente estaban pensando sentarse a esperar en la puerta de unos negocios cada vez más vacíos y polvorientos, que un viento como el que se llevó a Macondo, viniera a llevarse lo que quedó de la prosperidad que algún día nos bendijo y hoy nos elude.
Es por todo esto y algunas cosas más que mas adelante analizaremos, que la decisión de iniciar acciones judiciales contra las empresas insolventes es del mas alto interés para todo el colectivo regional y luce legal y moralmente acertada. La demanda introducida por el Dr. Braulio Jatar contra Seneca, basada en la obligación que nace de la carta convenio firmada entre dos entes de derecho privado, como son el importador y Fondene, tiene un basamento jurídico irrebatible y abre de par en par las puertas para la pronta recuperación de tan importante institución. En un próximo artículo analizaremos las posibilidades que tiene Fondene, no de volver a ser lo que fue, sino de reinventarse y recuperar su utilidad social para Nueva Esparta.

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